Fórmula mediterránea no significa necesariamente estar cerca del mar, ni siquiera que ese mar tenga que ser el Mediterráneo.
Es un concepto mucho más amplio: una manera de entender y vivir la vida, propia de una zona de Europa. Porque la fórmula mediterránea no solo se basa en la alimentación, sino también en cómo vivimos, cómo nos relacionamos y cómo disfrutamos de nuestro entorno.
La vida mediterránea tiene sus propias peculiaridades y singularidades. Una forma de vivir que se ha hecho conocida en todo el mundo, no solo por la longevidad de sus habitantes, sino también por la calidad de vida de quienes la disfrutan.
Porque, en esencia, la fórmula mediterránea es eso: buen vivir, buen comer y compartir. Una forma de entender la vida en la que disfrutar de la belleza, de los destinos, de la comida, de las personas y de los pequeños momentos que forma parte de nuestro bienestar.